PRIMERA PARTE.
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Pasan los días y ninguno sabe nada de ninguno. Ella echa de menos sus caricias, sus besos, sus bromas... le echa de menos a él, pero sabe que va a volver y todo será como siempre, como si nada hubiera pasado. Recuerda todos los momentos que han pasado en esos cuatro años, todas las sonrisas, todas las conversaciones tontas, y por un momento teme que nada de eso fuese verdad sino que él la utilizaba para poder lograr todas las cosas que lograron, para poder tener más dinero y más intimidad para hacer todas esas cosas... "No, él no haría eso", se repite una y otra vez. Sabe que es una tontería, pero ella no deja de comerse la cabeza por paranoias.
En medio de su monólogo mental y a punto de echarse a llorar, suena el teléfono.
—¿Quién es? —dice ella, con un tono monótono y sin ganas de hablar con nadie.
—Le tenemos —contesta una voz robótica, que se nota desde lejos que está distorsionada.
—¿Cómo dice? —siente miedo.
—Tenemos a tu pareja, el independentista ese que intentó matar a nuestro líder —tiene una sonrisa maliciosa en la cara, ella lo nota por el tono de la voz.
En ese momento se le cae el mundo encima. Le tenían un grupo de... vete a saber tú de qué. Era lo peor que podía pasar, pues ellos no seguían una ley, una orden, nada. Actuaban por actuar y asesinaban sin piedad a cualquiera que se le cruce por delante.
Pero entonces, la voz vuelve a hablar:
—Si quieres volver a verle, tienes que luchar contra nosotros.
—¿Quiere que luche yo sola contra muchos de vosotros? ¿Estáis locos? Moriremos los dos.
—No, no, tú sola no —ríe—. Puedes ayudarte de los súbditos de este cabrón, nos da igual.
—¿Y eso de qué serviría? —no entiende nada.
—Serviría para crear el caos en España y todo el mundo sienta miedo. Sería una guerra interna entre dos bandos, dos clanes terroristas poderosos. Nadie se lo esperará y todos se rendirán a nuestros pies.
—Está bien. Trato hecho.
—Ya tendrás noticias mías —cuelga.
Ella se da cuenta de en la guerra en la que se acaba de meter, en que no conoce a nadie del bando de él, en que no tiene armas...
Está perdida, pero no le importa demasiado. Si detrás de todo esto está él, no se lo piensa dos veces para ir en su búsqueda.
1 de junio.
Ella ha ido buscando a gente con la que ayudarse, y ha conseguido a pocos. No ha conseguido información ninguna de CIT... tiene pocas cosas en las que buscar, pero ya está lista para irse a Madrid a montar una cruzada entre dos grupos terroristas. No había sido independentista, aunque sí se lo había pensado varias veces pues se daba cuenta de que era lo mejor que podía hacer, ya que era mejor proporcionarle libertad a unos que arrebatársela a otros. Pero ahora lo sabía, ahora sabía que alguien enamorado de la patria tenía al amor de su vida y podía hacerle cualquier cosa —si es que no se la había hecho ya—. Ahora, luchaba... luchaba per una Catalunya lliure i sense opresio.

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