Estábamos ahí esperando a cualquier cosa. Yo sin saber qué hacer y tú con miedo de mi quehacer. Miramos el atardecer como si no hubiera nadie a nuestro lado, pero se notan nuestras presencias, nuestra atracción, a kilómetros de distancia.
Ansío besarte, probar tus labios de lujuria y pasión. Esos labios que tanto deseé en todo el tiempo que llevamos conociéndonos. Darte la mano, y susurrarte al oído tu dulce nombre bañado en calor y cariño. Cuidarte como nunca antes te han cuidado y darte el cariño que nunca antes te han ofrecido.
Y al final, me llamas y eres tú la que te lanzas. Me besas, despacio y con miedo, pero yo te cojo de la cintura y es asombroso la perfección con la que encajan ambas piezas. Me das la mano suavemente y noto que te tiembla, pero no quiero dejar de besarte para calmarte. Es algo que tanto deseé y que tú hayas dado el primer paso, me vuelve loca y hace que te quiera cada vez más.
Lo hicimos, juntas. Y yo juro por mi vida que te cuidaré como nadie antes lo hizo. Te lo prometo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario