No quiero volver a verte. Todo este tiempo contigo ha sido un desperdicio, no vales nada. Eres horrible, nunca me había sentido tan mal con nadie. Das asco, estás enferma, pocas personas he conocido que vayan dando más pena que tú. Necesitas el dolor ajeno para ser feliz y no te conformas con nada. Eres demasiado avariciosa y vas a acabar mal, si es que yo no lo consigo. Espero que sufras y que no llegues nunca a nada, porque no eres nada. Sólo eres fachada, bonita y deseosa, sí; pero pura fachada. No te mereces a nadie que te quiera, puesto que tú ni siquiera sabes hacerlo.
Espero no volver a verte nunca. Adiós.
Nunca se había sentido tan rota. Vio que realmente tenía mucha razón, pero ella también había dado mucho por todo este tiempo, por todo ese amor y por esa relación que se iba al traste por una disputa. Ella nunca pensó que podía pasar todo eso por "pequeños" fallos tontos. Se dio cuenta de muchas cosas, de muchos errores que, por supuesto, nunca más iba a tener.
Se aisló completamente y se rapó la parte restante de la cabeza. Rompió toda la ropa que le recordaba a él y cambió dástricamente. Desenchufó el ordenador para no volverlo a encender. Tiró su móvil por el balcón haciéndose mil pedazos. Tintó sus llaves de negro y salió de casa con ellas en la mano, para volver de madrugada. Sus padres la castigaron sin ordenador, pero ella ya lo había desconectado anteriomente así que se rió en sus caras. Ellos la abofetearon y ella rió aún más.
Lo único bueno que hizo fue centrarse en los estudios, aislándose de todo y metiendo su cabeza, mente y pensamiento únicamente en el saber, las ciencias, saciando su curiosidad. Pero eso sí, dejó de llevarse tan bien con los alumnos y los maestros, los trabajos conjuntos los hacía sola y si se lo prohibían no lo hacía, empezó a reunirse con mala gente a sabiendas, mas le daba igual; ya no le tenía aprecio a su vida, y sólo deseaba hacer lo que nunca antes había podido.
Se hizo ella sola piercings en las orejas, todos los posibles. También se dilató éstas hasta 4 cm cada una. Todas las tardes se iba con malas compañías a beber y drogarse como nunca antes se imaginó que lo haría. Volvía a las tantas, sin preocuparse de las regañinas o los castigos, pues nada podrían hacerle daño ni sujetarla. No tenía miedo de saltar desde balcón a la calle viviendo en un primero; o salirse volando entre las terrazas. Ya no le temía a la muerte, se había hecho su aliada.
Volvió a llegar el verano, sacando el curso como una de las mejores macarras que nunca existieron. Por un momento se volvió a conectar a esas páginas que abandonó durante un año entero, dándose cuenta de que la gente colgaba cosas suyas y todo el mundo estaba enterado de su situación. Algunos se preocupaban, a otros le daba igual y otros incluso se alegraban. Ella empezó a hablar con antiguos amigos que enseguida se dieron cuenta de su brutal cambio y de su ausencia. Muchos le pidieron regresar a lo que ella se negó rotundamente.
Entonces, apareció él. Apareció el que lo inició todo, apareció la persona por la cual había cambiado radicalmente su vida. Apareció y la saludó como si nada hubiese pasado.
Ella se destrozaba hablando con él, pero tampoco quería parar. Se añoraban mutuamente y él se dio cuenta de que cometió un tremendo error dejándola y destrozándola, sólo se enfadó y él... él tiene muy mal pronto, ambos lo sabían. Se disculpó una y otra vez, hasta que ella accedió a una videollamada y él la vio. Tan cambiada, tan distinta... pero lo que más impactó fue que lloraba, como una niña. Como la niña que realmente era. Nunca antes él la había visto llorar, y ahora le mataba cómo lo hacía. Ella le enseñó en qué la había transformado, que ahora era una persona con corazón de hielo, que ni siente ni quiere sentir. No quiere volver a enamorarse, no quiere volver a depender. Él le dio razones para confiar, pero ella estaba ciega de dolor y rencor. Después de horas y horas, ella se fue sin perdonarle y sin dejar de llorar.
No se conectó más, a sabiendas de que podía volver a encontrarle y volver a sufrir lo anterior. Cada vez iba a peor, acabando en un hospital por un accidente de coche. Se montó con unos desconocidos e hicieron carreras ilegales, acabando estrellados en la cuneta.
Ella quedó en coma durante meses, hasta que un día despertó y vio llorando en el sillón a la persona que le había hecho tanto daño. Lo llamó, y él levantó lentamente la cabeza. Se tiró hacia ella llorando y riendo a la vez, disculpándose por todo, lamentándose y rogando clemencia. Ella sonrió por primera vez desde hace más de un año, y le acarició el pelo. Le levantó, se quitó la mascarilla y se besaron por primera vez desde hace mucho.
Volvió a la vida después de una pesadilla.
Algo, mientras estaba en coma, la hizo recapacitar y volver a dar amor.
Quizás fuesen todas las promesas que quedaban por cumplir, quizás fuesen los recuerdos de su vida antes del cambio... o quizás simplemente fuesen sus deseos de encontrar de nuevo la cordura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario