A las 9:15 termina la clase y Diana sale a mover las piernas. Por el camino, un chico mayor le llama la atención y se da cuenta de que la mira. Él le hace un gesto para que la siga y ella mira a su alrededor distraídamente, y anda tras el chico. La lleva hasta una especie de azotea que Diana no sabía ni que existía; y tampoco sabía qué hacía siguiendo a un desconocido. Allí arriba, alguien se le acerca por detrás sin que le vea y la sujeta. El desconocido al que siguió le venda los ojos y le pone un espaladrapo en la boca, aunque Diana no iba a intentar gritar. Sabía que era inútil, puesto que estaban lejos de cualquier profesor y las clases ya habían empezado. Alguien le golpea la cabeza, haciendo que quede inconsciente en el suelo.
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Cuando la profesora de matemáticas se da cuenta de que Diana no está, pero sus cosas sí, pregunta a sus compañeros que si la han visto y todos niegan con la cabeza. Alertada, sale un momento a buscarla y a preguntarle a los demás profesores la habían visto, pero nada. Parece como si se hubiese desvanecido en el aire. Ésta se preocupa y baja a la conserjería a por el número de sus padres y preguntarle si ellos saben algo de ella. Su madre se preocupa y decide llamar a la policía. La profesora vuelve a su puesto de trabajo, esperando que todo se trate de una broma o un despiste.
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Se dice a sí misma una y otra vez que es estúpida por seguir a un desconocido, estúpida por no haberse quedado en clase como los profesores le tienen dicho y más estúpida aún por no haber llamado a Jandro ha sido despertarse, ya que ahora se estará preocupando y con relativa razón.
También piensa que si la están buscando o sencillamente todo el mundo cree que ha hecho pellas. Piensa en sus padres, en los preocupados que están si saben ya de su desaparición o lo que estarán cuando nadie llegue a su casa a las 4.
Se escucha una puerta y Diana empieza a temblar.
-¿Estás seguro de que era ella? No le veo el mismo cuerpo que tú decías -grita un chico de voz grave.
-Sí, joder, hazme caso. Es la de Internet, la McTetis.
Diana piensa que se han equivocado de persona, puesto que ella no tiene ni idea de lo que hablan.
Alguien le quita la venda en los ojos, y se encuentra con un hombre de alrededor de unos 20 años, con una camiseta blanca lisa, bermudas vaqueras y barba de una semana. Sus ojos claros la penetran hasta el alma.
-Bueno, pues vamos a comprobar si es la de las tetitas famosas -dice, con una sonrisa y en un tono burlón.
El chico se abalanzó hacia ella e intentó quitarle la camiseta. Ella forcejeaba sin saber qué hacía ni la razón de sus actos. Al tener las manos atadas, poco pudo hacer y terminó rompiéndole la fina camiseta de tirantes que tenía, dejando a la vista su sujetador de encaje azul. Ella miraba al chico y en su cara se encendió un brillo de lujuria.
-¡Sí tío, tenías razón, es ella! ¡Lo que voy a disfrutar! -se volvió hacia ella y la desnudó completamente mientras Diana lloraba, de vergüenza e impotencia.
Continuará...